Comunicar sin hablar

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Candela Ollé

La comparecencia de un portavoz (político), ya sea en el debate de investidura o para defender su inocencia ante las acusaciones de corrupción, puede ser un buen momento para analizar, más allá del discurso, aquello que se comunica con el lenguaje no verbal. La tendencia es analizar los personajes mediáticos, pero tener nociones de lo que se dice con la comunicación no verbal y, por tanto, saber preparar y entrenar casi la totalidad de lo que se comunica tiene gran utilidad en el día a día, desde una entrevista de trabajo hasta el aula, como docentes o estudiantes.

 

Según el psicólogo Albert Mehrabian(*), sólo un 7% de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38% corresponde a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc.) y el 55% al lenguaje corporal (gestos, posturas, movimiento de los ojos, respiración, etc.). Es fácilmente deducible, pues, la importancia del lenguaje no verbal y paraverbal a la hora de presentar públicamente contenidos, saber posicionar el mensaje, así como utilizar técnicas de control de las emociones para ocultar aquellos aspectos que no queremos transmitir. Las habilidades que deben tener los portavoces, los líderes o, en definitiva, los personajes públicos también son extrapolables al resto de la población. En primer lugar, es imprescindible tener en cuenta el contexto en el que se habla, qué canal se utiliza y cuál es la actitud del emisor/portavoz. En paralelo, como herramienta indispensable para controlar la comunicación no verbal y paraverbal hay el entrenamiento o ensayo, éste nos permite corregir gesticulaciones no adecuadas, reducir tics, entre otros.

La comunicación más allá de las palabras: ¿Qué comunicamos cuando creemos que no comunicamos (Albaladejo Mur, 2007) es un manual de comunicación no verbal dirigido a docentes que nos hace reflexionar sobre si hay coherencia entre lo que queremos comunicar con las palabras y lo que inconscientemente decimos con el cuerpo, a la vez que nos pide un examen de autoconciencia de la comunicación no verbal que hacemos en el aula –en la docencia presencial.

Retomando el ejemplo del debate de investidura, y centrándonos en la importancia de la voz, los discursos estuvieron marcados por la dureza, la contundencia, y el aumento in crescendo del tono. Pausas muy estudiadas para dejar escuchar los aplausos, frescura encapsulada y, en definitiva, pocas novedades.

Referente al 55% de la comunicación atribuible al lenguaje corporal, son claves la mirada, la posición y los movimientos de las manos y de los pies, así como el lenguaje que transmite el vestuario, los complementos y el pelo –sobre todo en el caso de las mujeres–, entre otros rasgos que comunican, y mucho. En el caso del debate, el atril es un escondite buenísimo de cintura para abajo, y la gesticulación de brazos y manos está muy entrenada, quizás no tanto la mirada y la expresión facial. Esta última suele ser imposible de controlar. El interés creciente de la comunicación no verbal es un hecho y es un ejemplo la revista Forbes, que publica con frecuencia artículos elaborados por Travis Bradberry (psicólogo estadounidense referente en la aplicación práctica de la inteligencia emocional).

Os trasladamos el top ten de los errores que cometemos con el lenguaje corporal (extraído de analisisnoverbal):

1. Evitar el contacto visual. Puede ser interpretado como una falta de interés o un indicio de ocultación, aunque por sí solo no es un indicador fiable de la mentira.

2. Encorvado de la postura. Se vincula con bajos niveles de energía, tristeza y tendencia depresiva. El encogimiento corporal da imagen de baja autoestima y falta de confianza.

3. Dar la mano sin firmeza. Un apretón de manos sin energía se puede interpretar como falta de autoridad o una personalidad débil. Por el contrario, un exceso de fuerza puede entender como agresividad.

4. Contraer los brazos. Cruzar o contraer los brazos no siempre es una postura de cierre, depende del contexto y del resto del lenguaje corporal, pero puede apreciarse como una barrera, bloqueo o falta de transparencia.

5. Mirar hacia abajo. Bajar la mirada mientras hablamos resta fuerza a nuestra argumentación y nos hace parecer débiles, inseguros o incómodos, a menos que lo hacemos como un gesto reflexivo.

6. Tirar hacia atrás. Inclinarse hacia atrás el cuerpo o separarnos excesivamente de nuestro interlocutor expresa desagrado, falta de interés o desconfianza.

7. Manosear con inquietud. El manoseo de objetos o partes de nuestro cuerpo (por ejemplo las manos, la cara, el cabello) indica descontrol emocional, nerviosismo y ansiedad.

8. Invadir el espacio íntimo. Ocupar el espacio íntimo de otra persona, o tocar sus objetos personales o de trabajo, te presenta como alguien irrespetuoso y que no tiene claros los límites –la distancia íntima depende de la cultura y la personalidad, aunque generalmente la referencia es unos 45 centímetros.

9. Mirar el reloj. Observar el reloj cuando alguien nos habla o mirar más allá de nuestro interlocutor puede comunicar desinterés y arrogancia.

10. Fruncir las cejas. Juntar y bajar las cejas sobre la nariz es una expresión típica de ira, que puede interpretarse como infelicidad o desacuerdo. Muchas veces lo hacemos de forma inconsciente, cuando nos interesamos por algo o enfocamos la mirada.

Por lo tanto, tomar conciencia de que más del 90% de la comunicación es sin el uso de las palabras y conocer las propias características de la voz y del lenguaje corporal son claves para comunicar mejor. Y comunicar mejor va más allá de expresarse mejor, quiere decir crear un discurso que genere implicación, que sea persuasivo y que denote liderazgo (pero el liderazgo y la persuasión quizás serán temas de otro COMeIN).

 

(*) La regla Mehrabian, fruto de la investigación realizada en los artículos Albert Mehrabian, Morton Wiener (1967). “Decoding of Inconsistent Communications”. Journal of Personality and Social Psychology 6 (1): 109–114.doi:10.1037/h0024532. i Albert Mehrabian, Susan R. Ferris (1967). “Inference of Attitudes from Nonverbal Communication in Two Channels”. Journal of Consulting Psychology 31(3): 248–252. doi:10.1037/h0024648, se debe interpretar con cautela debido a las limitaciones que tiene su aplicación en la vida real.

 

Para saber más:

José Hermida

Teresa Baró 

César Toledo 

Albadalejo Mur, Maria (2007). La comunicación más allá de las palabras: ¿Qué comunicamos cuando creemos que no comunicamos. Editorial Graó.


Candela Ollé006Candela Ollé

Profesora de Documentación y Comunicación de la UOC
Representante del profesorado en el Consejo Alumni

@CandelaOlle

Este artículo se publicó previamente en COMeIN  Número 53 (marzo de 2016)

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