Los profesionales de la comunicación, parte imprescindible de la gala de los Óscar

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Los Premios de la Academia (Academy Awards), popularmente conocidos como los Óscar, son uno de los actos más mediáticos del mundo, retransmitido por medios de comunicación de todo el planeta y que suscita un interés social elevado, sobre todo para descubrir cuáles son las actrices mejor (y peor) vestidas. Pero… ¿cómo se prepara?, ¿qué normas de etiqueta hay que seguir?, ¿cuántas personas lo organizan?, ¿qué papel desempeñan en él los profesionales de la comunicación? Profesores del máster universitario de Comunicación Corporativa, Protocolo y Eventos de la UOC analizan esta gala, cuyo éxito radica en el tiempo de preparación, que estiman que es de un año. «Termina una ceremonia y ya se empieza a trabajar en la siguiente», asegura Raimond Torrents, socio fundador de la agencia de eventos Torrents & Friends y docente de la UOC. Por el contrario, «la falta de horas de preparación y la improvisación son la principal causa de los errores», alerta Míriam Riera, docente y consultora de comunicación y relaciones institucionales en Efectiva Comunicación.

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Fotografía: Flickr / Prayitno (CC)

Además de preparar este acto con un año de antelación, el éxito de la gala no estaría garantizado sin un equipo humano de cientos de personas, explican los profesores. «Para empezar, hay el equipo creativo», enfatiza Riera. Lo que busca esta ceremonia es «impactar, y el impacto proviene del guión, la escenografía y la decoración, el conductor del acto…», dice. Y, sobre todo, «existe un equipo enorme bien coordinado: el director de producción, el ayudante o ayudantes de producción, los guionistas, los equipos técnicos (iluminación, sonido, montaje, audiovisuales), los escenógrafos y decoradores, etc. Y los sastres y los modistas, los maquilladores, los peluqueros…».

Además, al tratarse de un evento retransmitido en directo por televisión, «hay que hacerse cargo también de la necesaria coordinación con el realizador, los concejales, los operadores de cámara…», detalla Riera.

La televisión ha retransmitido 64 de las 88 ediciones

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Fotografia: Flickr / Steve Collis

Torrents hace un repaso histórico de la gala. «La primera ceremonia de los Óscar se realizó en 1929, pero no fue hasta 1953 cuando empezó a retransmitirse por televisión», explica. Y se ha convertido, sin duda, en «uno de los espectáculos sociales más difundidos de la historia de la televisión», dice el profesor. Además, el hecho de que se realice en febrero «es el resultado de la estrategia de los organizadores para tener más audiencia, huyendo de la competencia de las grandes competiciones deportivas norteamericanas», concluye el experto.

La alfombra roja, un evento con entidad propia

La famosa alfombra roja puede considerarse «un acontecimiento en sí mismo», explica Torrents. ¿Pero por qué es de ese color? Según Elisenda Estanyol, directora del máster universitario de Comunicación Corporativa, Protocolo y Eventos, el rojo «es sinónimo de glamour, exclusividad y sofisticación. Representa honor y respeto y pone de relieve la importancia del acto y los asistentes». Además, también responde a cuestiones prácticas: «Protege los vestidos para que no se ensucien, permite a los invitados entrar de forma ordenada y permite colocar a los fotógrafos también ordenadamente», añade la profesora de la UOC.

Esmóquines y vestidos largos, los grandes clásicos

Maria Teresa Otero explica que «el esmoquin para ellos y el vestido largo para ellas es la regla general que se nos explica como la etiqueta que hay que seguir, pero no siempre es así», alerta. Y pone algunos ejemplos de ello: «Los trajes de Cher (1986) o Björk (2001), el kilt del director Mark Andrews (2013) y el maquillaje de Ben Stiller como un personaje de Avatar (2010), o gestos como la renuncia de Marlon Brando a recoger el premio (1973), que fue protagonizada por la activista Marie Louise Cruz vestida con el traje tradicional apache, y el beso forzado de John Travolta a Scarlett Johansson (2015)». A pesar de todo, la experta deja claro que «las normas de etiqueta nunca pueden ser de obligado cumplimiento en el siglo XXI», concluye.

Aun así, Estanyol explica que, para dar una imagen pública homogénea, los hombres suelen llevar vestidos negros de esmoquin y las mujeres, vestidos largos o de cóctel, acompañados de clutches —pequeños bolsos—, estolas, guantes y joyas, que no se eligen al azar. Detrás hay «estilistas y profesionales de la moda y los relaciones públicas de los famosos que supervisan y planifican toda la selección», comenta Estanyol. Las marcas son conscientes de la alta repercusión mediática que se consigue con este tipo de actos, una difusión que en los últimos años «se ha multiplicado gracias a las redes sociales, donde los estilismos de las estrellas generan todo tipo de comentarios, comparticiones y Me gusta», afirma la directora del máster.

Incluso los profesionales de los medios de comunicación y el personal de seguridad se visten también de gala y contribuyen «al glamour y la sofisticación» de esta noche, concluye Estanyol.


Anna Torres Garrote

Este artículo se publicó previamente en UOC News (febrero de 2017)
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