Entrevista a Francisco Javier Paniagua

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Esa es nuestra misión, que nuestros estudiantes aprendan a ser buenos líderes

Profesorrabida_innovacion colaborador de la asignatura Liderazgo, Habilidades directivas y Formación de portavoces del Máster universitario de Comunicación corporativa, Protocolo y Eventos (UOC). Licenciado y doctor por la Universidad de Málaga e investigador del Departamento de Periodismo en la misma. Acreditado como Profesor Titular de Universidad por la ANECA y cuenta con un sexenio de investigación (2007-2012), reconocido por la CNEAI.  Actualmente es secretario de la sección Comunicación Estratégica y Organizacional de la Asociación Española de Investigadores de la Comunicación.

Liderar, y a la vez, gestionar equipos tiene una gran complejidad. ¿Qué recomendaciones nos darías a partir de tu trayectoria para ser un buen líder y/o jefe?

En los últimos años, el concepto de liderazgo ha evolucionado. El líder de hoy no debe mirar desde arriba. Debe olvidar la comunicación descendente y ascendente y trabajar más la comunicación horizontal. Debe saber delegar a la hora de gestionar. El buen líder es aquel que genera nuevos liderazgos. Y esto obliga a lo más importante, saber escuchar. Esa es la clave hoy en la gestión del talento. Es lo que algunos han llamado el liderazgo receptivo, basado en la eficacia participativa, en la integración y la dinamización del equipo y en el intercambio de mensajes plurales. Luego, el líder debe saber recompensar el talento e incentivar las buenas ideas para reducir las ideas preconcebidas. Por último, en mi opinión, es clave la visión estratégica en la gestión y la anticipación a los acontecimientos.

¿Cuáles consideras que son las habilidades directivas imprescindibles? ¿Podrías explicarnos alguna anécdota que recuerdes con especial interés y cariño?

Sin duda, una buena combinación de las habilidades personales, lo que significa buen desarrollo del autoconocimiento y manejo del estrés; habilidades interpersonales, y saber, por tanto, motivar a los demás y manejar las situaciones conflictivas; habilidades de grupo, saber delegar y crear equipo. A todo ello hay que sumar las habilidades comunicativas, lo que implica saber escuchar, saber a contar hasta tres antes de hablar o escribir, saber preguntar y cuando, adecuarse al mensaje, saber elegir los tiempos y los canales, adecuar el mensaje al auditorio, etc.

¿Alguna anécdota? A mí, personalmente, cuando trabajo en equipo e incluso con mis estudiantes, tanto en sesiones presenciales como en vídeo –en directo o grabado-, por ejemplo, me gusta mucho y lo hago saber, escuchar los mensajes y la comunicación no verbal. Suelo decirles, que me encantan los “informes caritas”, porque solo con ver la cara y las reacciones me encanta anticiparme a los acontecimientos.

¿El rol del director marca el éxito o fracaso de una empresa? ¿Se nace o se aprende a ser líder?

Más que el director, su actitud, su idea de liderazgo y su capacidad de reacción ante cualquier acontecimiento. Como se suele decir en el deporte, por ejemplo, saber ganar y perder. La respuesta por tanto es sí. El director, un entrenador, un profesor, el líder puede condicionar el éxito o el fracaso de una empresa.

Para mí, el líder se hace, no nace líder. Se trata de estar preparado para desempeñar el rol de líder con garantías.  Un buen ejemplo es este máster. Esa es nuestra misión, que nuestros estudiantes aprendan a ser buenos líderes. Y las habilidades que hay que trabajar son las mencionadas en la primera pregunta. La clave del éxito, lograr el buen equilibrio entre las habilidades personales, interpersonales de grupo y de comunicación. Y por encima de todo, dos mandamientos, empatizar y escuchar a los demás.

Si te pedimos cinco consejos para el portavoz de una empresa u organización a la hora de dar una rueda de prensa, ¿qué le dirías?

En primer lugar, la convocatoria de una rueda de prensa ha de estar justificada y reservarse para temas importantes, ya que no está exenta de riesgos y porque cada vez hay más y los periodistas no pueden acudir a todas. En este sentido, debemos tener en cuenta la fecha, la hora y el lugar.

Segundo, es importante la preparación. Por ejemplo, debemos anticiparnos a las preguntas que nos pueden hacer en los medios, incluso quién puede hacerla y en qué tono. Eso nos obliga a trabajar mucho en el día a día y hacer un bien seguimiento de la información y un análisis de todo.

En tercer lugar, el desarrollo o la conducción de la rueda de prensa es determinante. Esto significa gestionar bien los tiempos y su duración. Igualmente se debe preparar previamente el discurso, las formas y adaptar el mensaje a la diversidad de medios.

Cuidar la imagen. Las ruedas de prensa son antitelevisivas y tampoco son muy fotogénicas, por lo que se debe cuidar mucho la imagen que se proyecta.

Por último, hacer un seguimiento posterior. Es decir, evaluar el resultado de la rueda de prensa, siempre desde la perspectiva de aprender. Se trata de valorar el impacto de nuestros mensajes, y las claves para lograrlo.

Háblanos de la importancia de la comunicación no verbal en los tres bloques anteriores: liderazgo, habilidades directivas, portavoces.

La comunicación no verbal debe estar en sintonía y coherencia con las palabras. Y cualquier gesto, movimiento del cuerpo, la apariencia, la prosémica y la voz se complementan con el mensaje y muchas veces, matizan o modifican su significado. La comunicación no verbal expresa las emociones y los informes caritas ofrecen mucha más información de lo que la gente se imagina.

 

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