ONGs que comunican

A menudo cuando pensamos en la gestión de un gabinete de prensa nos imaginamos a periodistas que trabajan para empresas de productos o servicios. Pero la realidad es que también hay un gran número de pequeñas entidades y ONGs que necesitan servicios profesionales de comunicación. Más allá de las clásicas tareas de un gabinete, como la confección de notas de prensa, las bases de datos o la relación con los medios, los periodistas que trabajan en este sector también se encuentran con ciertas peculiaridades y limitaciones añadidas.

La primera de las dificultades más evidentes es la de disponer de presupuestos muy ajustados. “Esto nos obliga a prescindir de la publicidad y a ser mucho más creativos a la hora de conseguir que los medios vean nuestra historia como noticiable”, explica Marina Llansana, socia cofundadora de Lidera Comunicación, agencia que se dedica a traer la comunicación de diferentes asociaciones y entidades.

Aún así, la periodista considera que la gran ventaja es que, al contrario de las empresas de productos, las entidades suelen ofrecer contenidos de interés social que fácilmente captan el interés de los periodistas. Además, también acostumbran a hacer campañas con presencia de caras conocidas. “Es muy fácil conseguir que los famosos participen, porque es un win-win tanto para nuestra campaña, como para su imagen personal”, asegura Llansana.

Un caso de éxito que vivió la agencia fue hace cinco años, cuando organizó, para la asociación Dincat, un gran acto al Arc de Triomf para defender los puestos de trabajo de las personas con discapacitado intelectual. Era una época en que el Estado quería recortar los presupuestos a este colectivo, así que se decidió que era el momento ideal para hacer una gran campaña bajo el lema “Si nos recortáis nos abandonáis. Eso sí que no”. El acto, que tuvo a Mònica Terribas como presentadora, congregó a más de catorce mil personas y apareció en multitud de mediados de comunicación de todo el estado.

Comunicación de guerrilla

Es precisamente esta manera de buscar como encajar la actualidad del momento con las tareas que quiere difundir la entidad el que Claudio Lavanchy, director de la Fundación Comparte, denomina “comunicación y relaciones públicas de guerrilla”. Como hicieron un año que, aprovechando las inminentes elecciones municipales de Barcelona, organizaron una reunión con las cabezas de partido para explicar la situación de los niños en la América Latina. “A todos los interesaba venir por la imagen que daban de cara a los medios, y a nosotros para darnos a conocer”, explica Lavanchy. Una comunicación de guerrilla necesaria cuando hay poco presupuesto y la principal arma donde cogerse es la actualidad. Un recurso que también tiene muy claro Josep Salvat, consultor de comunicación que, entre otros clientes, trabaja por Comparte y que el 22 de marzo impartirá el curso “Gestión y organización de un gabinete de prensa” al Colegio de Periodistas de Cataluña. “Al final nuestra tarea es la de leer los medios para el cliente, y si todo el mundo habla de peras, nuestro cliente también venderá peras”, explica Salvat.

Si hay una cosa que el director de la fundación y el periodista han aprendido trabajando juntos todos estos años, es que el comunicador tiene que conseguir sinergias entre la entidad y otros sectores para llegar a públicos diferentes. “Es una mezcla de relaciones públicas, comunicación y comunicación externa”, matiza Lavanchy. Estas sinergias pueden llegar a crear actas destacados que atraigan la atención de los medios año tras año. Es el caso de la campaña anual de Comparte “Cometas por la paz”, donde aprovechan la celebración del Día Mundial de la Paz para congregar más de cuatro mil personas para hacer volar estrellas a la playa de Castelldefels. “La imagen de un cielo azul con más de setecientas cometas de colores siempre atrae los medios”, asegura Salvat. Otra apuesta que tuvo éxito fue la de publicar la facturación anual de la Fundación. “Normalmente no lo hacen las otras entidades, pero fue una información económica que despertó el interés de agencias de noticias como Europa Press”, se enorgullece el periodista.

Campaña anual ‘Cometas miedo la paz’ de la Fundación Comparte | Foto: Comparte
Historias de interés humano

Al final, los expertos en gabinetes para entidades coinciden en que los medios buscan historias humanas que conecten con el lector. Incluso se dan casos en que la historia es tan potente que la entidad ni siquiera necesita la ayuda de un periodista. Esto mismo es lo que le pasó a Eva Giménez, presidenta de Asdent – Asociación de la Enfermedad de Dent. Madre de Nacho, un niño que sufre la enfermedad de Dent, hace cuatro años decidió participar en la dura carrera de bicicleta Titan Desierto para visibilitzar su caso. Por eso, hizo el pequeño vídeo “El
reto de Eva”
, que contó con la ayuda desinteresada del actor Santi Millán, quien paralelamente había conocido la historia de Nacho en el hospital por casualidad.

“La historia se vendió sola a todos los medios, prácticamente no tuve que hacer nada para irlos a buscar”, asegura Giménez, quien hoy en día sigue recibiendo numerosas peticiones de medios sin la ayuda de ningún periodista. Tan sólo tienen una voluntaria unas horas al día, pero que no tiene nada que ver con el sector.

Este es otro tema recurrente en las pequeñas entidades y ONGs: la presencia de voluntarios que hacen las tareas de periodista. Para Claudio Lavanchy, esto si bien tiene la ventaja de tener un coste cero, no es lo ideal si se quieren conseguir resultados. “No se puede dar un trabajo profesional a una persona que tiene voluntad, pero no los conocimientos”, afirma. Por este motivo, cuando ha necesitado refuerzos de periodistas en momentos puntuales ha usado el SAP – Servicio de Asesoramiento Periodístico para entidades, impulsado por la Red Europea de Mujeres Periodistas y que tiene el apoyo de la Comisión de Periodismo Solidario del Colegio de Periodistas de Cataluña. Se trata de un servicio gratuito orientado a entidades que no disponen de recursos y que buscan impulsar sus campañas de comunicación. “Al final, tenemos que tener claro que el periodismo no es un juego de niños que pueda hacer cualquier”, concluye Lavanchy.


Podéis encontrar el artículo original aquí.

Dejar una opinión