La caída de Facebook (I)

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Hace cuatro años dos investigadores de la prestigiosa Princeton University pronosticaron que, en 2017, Facebook habría perdido el 80% de sus usuarios. Bien adentrados ya en el 2018, podemos constatar que tales augurios fueron erróneos, aunque tal vez no fueran del todo disparatados.
Cuando a inicios de 2014 se hizo público el agorero estudio de Princeton, Facebook se mofó del mismo a través de Mike Develin, por aquel entonces director de Data Science de la red social. Develin, en efecto, divulgó a los pocos días una investigación satírica pronosticando que esta universidad se quedaría sin estudiantes en siete años. Aún es pronto para saber qué pasará con Princeton en el 2021 pero, por lo que respecta a Facebook, los datos con los que cerró el ejercicio 2017 podrían borrar más de una sonrisa burlona en la compañía de Menlo Park.
Durante el último trimestre de 2017, el número de usuarios activos con los que cuenta esta red social en los Estados Unidos y el Canadá descendió de los 185 a los 184 millones, según datos aportados por la propia empresa. Tal vez la pérdida no pueda considerarse particularmente sensible, pero lo realmente significativo es que este dato marca un antes y un después. Nunca antes en la historia de Facebook se había registrado un descenso de usuarios en estos dos países, que constituyen uno de los principales bastiones de su mercado global.
Si nos focalizamos en el mercado español, el número de perfiles de Facebook también sufrió un súbito retroceso pasando de 24 a 23 millones durante el 2017, de acuerdo con el IV Estudio sobre los usuarios de Facebook, Twitter e Instagram en España que la consultora The Social Media Family divulgó este pasado mes de febrero. En nuestro país, el descenso también rompe la tendencia de crecimiento sostenido que, antes del tropezón de 2017, Facebook había consolidado en los últimos años: 20 millones de perfiles en 2014, 22 millones en 2015 y 24 millones en 2016.
Además de perder usuarios, Facebook también ha visto reducirse el tiempo que estos le dedican. Según datos asumidos recientemente por su CEO, Mark Zuckerberg, esta disminución se cifra en unos 50 millones de horas al día.
¿Nos hallamos, pues, ante el principio del fin de Facebook? Ni que sea con cierta demora, ¿se producirá la debacle que el estudio de Princeton auguraba a esta red social? ¿Se ha iniciado ya el progresivo declive que acabará arrebatándole su hasta ahora indiscutible hegemonía?
Aunque en una materia tan volátil y con tan poco histórico acumulado como son las redes sociales hacer pronósticos resulta difícil y arriesgado, esta vez vamos a mojarnos y a afirmar con rotundidad que sí, que el liderazgo de Facebook tiene los días contados. Es ley de vida.
Facebook tiene 14 años. Si fuera una persona, estaría en plena adolescencia vislumbrando apenas la aún distante mayoría de edad. Si fuera un gato o un perro, en cambio, estaría adentrándose peligrosamente en la recta final de sus días.
Todavía no disponemos de una tabla de equivalencias que nos permita establecer comparaciones entre la edad de las personas y la de los social media, pero lo cierto es que, entre las redes sociales (o aplicaciones afines) más exitosas, no existe ninguna otra tan longeva como Facebook. YouTube tiene 13 años. Twitter, 12 años. WhatsApp, 9 años. Pinterest, 8 años. Instagram, 7 años. Snapchat y Google+, solo 6 años. LinkedIn, de cuyo lanzamiento se celebrará el próximo mes de mayo el decimoquinto aniversario, es la única excepción, aunque su orientación eminentemente profesional la convierte en un caso aparte.
¿Cuánto tiempo más será capaz de mantenerse Facebook en la fase pujante de su ciclo de vida? No más de tres o cuatro años. Aun a riesgo de ser objeto de burla por parte de Mike Develin (actualmente, por cierto, jefe de Analytics en Instagram), en la segunda entrega de este artículo expondremos los siete factores que sustentan nuestro pronóstico.

Artículo publicado anteriormente en la revista nº 75 de COMeIN por Ferran Lalueza.

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