Coca Cola, un viaje de vuelta al rojo

Los estudiantes del Máster Universitario en Comunicación Corporativa, Protocolo y Eventos, llevaron a cabo el Debate final de la asignatura de Producción de Eventos, a partir der aquí, la estudiante Laura Fenoy Giménez elaboró el articulo que os compartimos a continuación.  

 

Coca-Cola organizó el 5 de marzo de 2015, dos semanas antes del Día Internacional de la Felicidad –el 20 de marzo-, su
particular viaje:
un viaje de vuelta al rojo, a los orígenes, a la FELICIDAD.

 

Un total de 700 personas entre prensa, celebrities y stakeholders de la marca, que habían recibido una invitación secreta, fueron trasladados a la nave 1 del Centro Logístico Madrid Abroñigal, una estación ferroviaria de mercancías que se convertiría en la Estación Felicidad. A través de una alfombra roja, les recibieron en un espacio en el que encontraron una locomotora real, mucha vegetación e iluminación en tonos verdes, que evocaba a un paraíso tropical. Un segundo espacio con una pasarela con la forma de la «ola» del logotipo de Coca-Cola y una gran pantalla, sirvieron como escenografía para la posterior presentación.

Imagen del evento de marzo de 2015

 

Varios responsables de Coca-Cola fueron los encargados de presentar la nueva estrategia de marca. Aparecían a través de una puerta en la pantalla, en la que se proyectaba la llegada de un tren y un helicóptero virtual e iniciaban sus intervenciones sin más apoyo que una simple maleta y un discurso motivador que recorría la historia de la compañía y lo que faltaba por llegar.

 

Los asistentes pasaron de nuevo a la zona de paraíso, que había cambiado la iluminación verde por el rojo, y donde finalmente se descubrió la nueva imagen de Coca-Cola, con un diseño único con el rojo como protagonista. Los invitados pudieron degustar un cáterin con su Coca-Cola favorita y con la música de jingles muy conocidos de la marca, tocados por varios instrumentos en directo junto a la base de ritmos de Carlos Jean.

 

Un evento perfecto en cuanto a producción: el espacio, los elementos técnicos y materiales únicamente apoyaron y reforzaron el mensaje, sin restarle protagonismo. La marca apostó como siempre por apelar a los sentimientos y consiguió, a través de imágenes, discursos e incluso la música, conectar con los asistentes y conquistar sus emociones, que tenían la sensación de haber vivido un momento único en la historia de Coca-Cola.

 

Laura Fenoy Giménez

Estudiante del Máster Universitario en Comunicación Corporativa, Protocolo y Eventos

 

Este post es el resultado de una aportación al Debate final de la asignatura Producción de eventos, bajo la supervisión de Míriam Riera, profesora colaboradora

 

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